Una palabra, mil emociones

Nacho Novoa – Escritor

Los 3 tesoros

– Maestro, el otro día vi algo que me impresionó. – Dijo el discípulo asombrado. – He visto llorar como un niño a José, el mercader más importante del poblado. Tiene un negocio fructífero, una casa donde divisa todo el pueblo e influencia política. Jamás había visto a alguien tan rico y poderoso bañarse en lágrimas. Y ahí estaba llorando sin saber si quiera por qué.

– Verás, como aquella catedral imponente, todo edificio necesita de unos pilares sólidos que lo mantenga en pié –. Dijo señalando la torre de la Catedral de Santa Cristina. Hizo una pausa buscando la atenta mirada de su discípulo.

– Las personas también los necesitan, aunque en lugar de pilares los considero tesoros y no son visibles. Están bien escondidos y sólo se muestran a quien de verdad los busca.

El discípulo escuchaba tan atentamente que por un momento dejó de respirar, su maestro generaba ese efecto.

– Entiendo que si estás aquí es porque quieres saber cuáles son y cómo encontrarlos.

En el silencio de la noche asintió con la cabeza y miró expectante a su maestro.

– Dicen que los tesoros son bienes preciados que están bien escondidos para que nadie los encuentre. En su enorme sabiduría el universo los escondió en nuestro interior, ya que es el lugar donde nunca buscamos. – Bebió un sorbo de té, tomó aire y le preguntó a su alumno – ¿Por qué piensas que nuestros ojos sólo pueden ver hacia fuera?.

– Pues imagino que será para que observemos y juzguemos lo que hay en el mundo. Pero pensándolo bien no nos deja ver en nuestro interior.

– ¡Exacto!.– Sentenció su maestro, dejando que las palabras resuenen en la cabeza de su interlocutor antes de continuar.

– Y es justo ahí donde los esconde.– Señalo su pecho.

– ¿En nuestro corazón?. Preguntó este bajando su mirada.

– Sí. Es en nuestro corazón donde residen las respuestas y se esconden nuestros tesoros más preciados. Es nuestra guía en la vida, que nos conduce por ella y nos ilumina el camino de la felicidad. Por ello cuando algo no va bien tu corazón te habla.

– Es por eso que cuando no voy en la dirección correcta me siento triste, enfadado o desganado.

– Es ese primer tesoro que funciona como una llave hacia la felicidad. Debes escucharlo, sentirlo y dejar que oriente, incluso cuando te sientas perdido, siempre encontrarás la respuesta adecuada.

Volvió a beber un sorbo de té mientras cerraba los ojos para disfrutarlo esperando que su alumno procesara la información que recibía.

– Vale maestro, ahora que he encontrado ese tesoro y lo uso con sabiduría para saber mi destino ¿Cuál es el siguiente tesoro?.

– Son tus relaciones. No somos nada sin las personas que tenemos a nuestro alrededor. Es tu familia, son tus amigos, pero también las personas que no conoces, ellos también formar parte de ella y son importantes.

– ¿Y para qué están ahí?.

– Te van a ayudar a ver qué sucede en tí, serán tus guías espirituales en el mundo exterior. Van a enseñarte tus miedos, tus limitaciones y tus pensamientos más profundos. Si prestas atención al exterior y escuchas a tu corazón llegarás a conocerte.

– Entonces ¿Si alguien se enfada es porque yo lo estoy en cierto modo conmigo?.

– Así es, te estarán mostrando eso que debes trabajar en ti, pero nunca olvides demostrarles todo tu amor y comprensión pase lo que pase. Es ahí cuando habrás encontrado ese tesoro.

Bebió el otro sorbo del humeante té, jamás había visto a alguien disfrutar tanto bebiendo.

– Creo que aún me falta para encontrar este tesoro, no lo había visto de esta manera.

– No te preocupes, eres joven y tienes la mente despierta, estoy seguro que lo conseguirás. También podrás encontrar tu tercer tesoro que se nutre de los otros dos y te ayudará a responder una de las preguntas más difíciles… – Volvió a hacer una pausa.

– ¿Cuál es?. Se impacientó el joven.

– ¿Para qué estamos aquí?.

Las palabras retumbaron en su cabeza.El alumno enmudeció completamente. Habían pasado muchas noches en vela sin poder responderla y por fin iba a tener una respuesta. Con el pulso acelerado buscó la mirada de su maestro.

– Igual que ahora cuando notes que tu corazón late deprisa, te sientas pleno y el tiempo vuele, es cuando sabrás a qué has venido. Es tu manera de ayudar al mundo y a los que te rodean. Podrían pagarte por ello y hacerte rico, pero si no te pagaran lo harías igualmente.

Solo se escuchaba a lo lejos el bullicio de las calles.

– ¿Ahora entiendes por qué José lloraba?.

El sabio bebió el último sorbo de té.


Me gustaría saber ¿Has encontrado los 3 tesoros? ¿Cuál te gustaría encontrar?

Con cariño,
Nacho.


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