Una palabra, mil emociones

Nacho Novoa – Escritor

Tu Frankenstein

– Juan hijo, vamos, es hora de volver a casa.- Gritó su madre tras perder la paciencia.

– ¡NO! – replicó el pequeño Juan.

No. Suena fuerte ¿Verdad?. No….Una sílaba, una palabra, un límite….

Me enseñaron a decir que sí. Sí a todo. Sí a los estudios, sí a una hipoteca, sí a un coche, sí al anuncio de la tele. Una foto en Instagram …¡Me gusta!. ¿Te suscribes a mi canal? Suscribir…

He construido un Frankenstein y aprendido a aceptar en silencio cada nueva parte de mí. Cambié mi estilo de vestir ya tres veces este año, probado dos maquillajes, gustado a 150 personas y con mi mejor publicación he conseguido 4000 me gusta. No está mal para tener 10000 seguidores. Con un poco de suerte llego a los 20K este año.

Caminar con la piernas de las Kardashian y conducir el coche de Cristiano. Me siento bien mientras escucho la música que ponen en la radio. Pronto llego a la discoteca de moda.

¿A dónde voy? ¿Qué me gustaba de pequeño? ¿Bailaba esa música?.

Ese adorno de mi casa, no me agrada demasiado. Era el más vendido en Amazon. Me salió barato, pronto lo cambio.

Estaba pensando también en retocarme la nariz. Siempre pensé que ligaría más si fuese diferente.

Mi Frankenstein nunca está completo.

– No insisto más…¡Es hora de irnos! – Bramó esta vez su madre.

– No mamáaaaaaa….quiero jugar – le dio una patada al balón para seguir jugando.


Si algo es auténtico en deseo y acción es un niño. Hace lo que siente, quiere y le hace feliz. Vive en el mundo de la simpleza y pureza.

Con los años creo que perdemos esa autenticidad y buscamos de todo menos lo que realmente nos hace felices. Terminamos llenando nuestra casa de objetos que no necesitamos, buscamos la popularidad como muestro de afecto y sentirnos válidos e incluso cambiamos nuestro cuerpo.

Construimos un Frankestein. Como aquel que alguna vez hicimos de pequeños recortando revistas. Entonces nos dimos cuenta de que no quedaba bien. Siendo adultos vamos haciendo nuestra versión humana de ese Frankestein y nos autoconvencemos de que está quedando perfecto. Pero nunca está acabado.

NO puede significar . Sí a lo que deseas de verdad, a lo que te hace feliz y a los demás.

Date el lujo de decir NO, puede ser tu mejor afirmación.


¿Qué piensas sobre decir que NO? Te leo en los comentarios.


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2 thoughts on “Tu Frankenstein

  1. Muy bueno no nos damos cuenta y es asi Preciosa ♥ reflexión Gran escritor 🖋 Enhorabuena

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